Marketing Olftivo: Olores y emociones

25 octubre, 2015

El olfato tiene una capacidad enorme de asociar olores y emociones. Al oler evocamos sensaciones y recuerdos, a veces muy lejanos en el tiempo. Es una experiencia emocional en la que la razón no interviene.

Las personas podemos recordar el 5% de lo que vemos, el 2% de lo que oímos, el 1% de lo que tocamos y el 35% de lo que olemos.

 

El olor de un coche nuevo lo reconoces enseguida. Huele a éxito, a lujo, a alegría y a felicidad. Las marcas buscan esta asociación de olores y emociones. Cada marca quiere diferenciarse del resto. Por eso sus olores son diferentes entre sí. Todas incluyen el olor a cuero, que asociarás con el lujo y la fabricación artesanal. También el poliuretano y el poliéster, que reflejan su tecnología. Algunas marcas de lujo incluyen matices de madera y cera. Otras buscan olores más sutiles, casi “neutrales”.

Asociar olores y emociones tiene un potencial tremendo como herramienta de comunicación.

Los expertos en marketing y publicidad incorporan experiencia olfativas en sus estrategias y en sus proyectos. El neuromarketing está empezando a explorar formas originales de usar el olfato para reforzar la conexión emocional del público con las marcas comerciales.

Las marcas olfativas son tan poderosas como los logotipos o las marcas visuales.

Es un mecanismo animal, instintivo. Asociamos los olores con emociones. Los archivamos en la memoria ligados al contexto donde los percibimos. Casi siempre son recuerdos compartidos con emociones primarias como el hambre, el miedo, el deseo o el amor.

En Pressentia estamos desarrollando proyectos innovadores en el campo del marketing olfativo. Aromas que potencian la inmersión en los universos virtuales de los videojuegos. Esencias que ayudan a entender el carácter de los vinos españoles. Olores que despiertan el recuerdo del agua pura.

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